martes, 6 de diciembre de 2011

Tarta Tatin de membrillos frescos: Una tarta y dos historias



Por primera vez desde que empecé el blog ya hace dos años y medio largos, estoy escribiendo este post mientras cocino la receta que publico.
Y direis... Y qué mosca le ha picado ahora? Pues ni más ni menos que la mosca del remordimiento de conciencia. Me he dado cuenta de que hace más de un mes que no publico nada en el blog, y esto no puede ser.

La verdad es que últimamente no tengo prácticamente tiempo para nada más que no sea la tienda, de hecho, el poquito rato que me queda libre trato de dedicarlo a mi familia. Los hobbies, como leer, cocinar, navegar por internet... están en un triste 9º plano, por decir algo. Y no es por falta de ganas, no, simplemente por falta de tiempo. Que una no da para estirarse más.
Algunos quizás se pregunten si después de estar todo el tiempo cocinando, haciendo pastelitos... tengo ganas de hacer algo en casa, y la verdad es que sí. Ganas tengo, lo que me faltan son ánimos a veces, llego tan agotada que al medio segundo de desconectar del día caigo en un sopor digno de un record guiness. Soy capaz de pasar de un estado de consciencia a uno de inconsciencia a velocidad de vértigo. Jeje. Mi marido se parte.

Así que con mis ganas de seguir cocinando en uno de esos arranques animosos compré un ingrediente que hace mucho mucho tiempo que tenía ganas de probar en reposteria: los membrillos.

¿Por qué membrillos? ... Pues aquí viene una de las dos historias que reza el título del post.

Cuando era una enana, no creo que llegara a los 12 años, fui un verano a un pueblo de Huelva llamado El Patrás. Era el pueblo de una mujer que nos quería un montón (y nos sigue queriendo, lo sé a ciencia cierta), que nos cuidaba a mis hermanas y a mí cuando eramos pitufas y mis padres no estaban. Como nos trataba como a sus hijas, ese verano nos llevó a conocer a su madre y a su casa, en un pueblo pequeño pequeño, muy soleado... donde vivimos una experiencia chulísima. Nosotras, niñas de ciudad, corrimos por el monte con las cabras (literal), las ordeñamos y nos bebimos su leche directamente del cubo, montamos en una mula cargada de fardos del campo, perseguimos a "la Bombi", una gata muy pilla (en todos los sentidos, de ahí el nombre...) subiéndonos a los árboles... y bailamos hasta las tantas en la plaza del pueblo con la orquesta de turno aquel verano... vamos que fue un verano genial. Pero lo que importa para esta historia es que la madre de MªAngeles cocinó con los membrillos de su patio una tarta absolutamente riquísima, que adoré y de la cual me empaché, pero que nunca más he vuelto a probar, pues no volví a ver a aquella buena mujer.
Pero el caso es que la tarta quedó en mi memoria, y siempre he tenido ganas de probarla nuevamente. Por supuesto, no tengo ni idea de la receta, mas que el ingrediente principal eran los membrillos.
Así que cuando ví en mi última compra de fruta y verdura la pinta de los membrillos de temporada me dije, ¿y por qué no? Y aquí me lancé a probar una receta con este fruto por ver si podía replicar en algo aquella tarta.

Busqué por internet recetas, muchas con dulce de membrillo en vez de membrillo fresco, y algunas excesivamente sofisticadas para la realidad de mi día a día (y es que tenía que ser una receta de pim pam fuera, sino iba a ser imposible de llevar a la práctica), y al final llegué a la tarta Tatin, ultra rápida, ultra fácil, y ultra práctica. Y además con una historia muy simpática, que encontré en la web de El Mundo (aquí), total que decidí probar suerte y cocinar una Tarta Tatin de Membrillos frescos.

Y ahora mismo están en la sartén, caramelizandose con la mantequilla y el azúcar mientras precaliento el horno a 180º y escribo este post. A ver si aprovechando el tiempo consigo publicar por fin la receta. :)

Bueno y la segunda historia es como imaginareis la de la Tarta Tatin, una historia que yo desconocía, o por lo menos, no sabía con el punto simpático que encontré al leer la receta de Abraham García de El Mundo (web). Y es que por lo visto, esta receta fue fruto de una graciosa casualidad, y es que las hermanas Tatin, muy aficionadas a las telenovelas, y en cierto modo despistadas, olvidaron un día poner el hojaldre a una tarta de manzana, y cuando se dieron cuenta, entre capítulo y capítulo o anuncio y anuncio (será verdad???) añadieron el hojaldre encima de la fruta y así dieron el percance por solucionado. Siguieron viendo la telenovela y crearon "a lo tonto" la archi-famosa Tarta Tatin.

Y dicho todo esto, aquí van los ingredientes de mi receta, adaptados de la tarta Tatin original de Directo al Paladar:

Ingredientes


1,500 kg de membrillos frescos
70gr de mantequilla sin sal
180gr azúcar blanca
1 lámina de hojaldre de Casa Tarradellas


Se pelan y laminan los membrillos, y se lleva a fuego lento durante unos 30-35 minutos junto con la mantequilla y el azúcar, en una sarten. Se va removiendo para que no se quemen y queden caramelizados.

Se precalienta el horno a 180º y se prepara un molde de unos 20-25 cm de diámetro.

Cuando el membrillo está tierno y dorado, se traspasa todo al molde y se extiende por encima de la fruta la lámina de hojaldre preparada (mucho mejor si podeis prepararla en casa, pero yo opté por la versión rápida para ser realistas).

Se pincha con un tenedor varias veces la lámina de hojaldre, después de ajustarla a los costados del molde, y se introduce en el horno durante unos 25-30min. o hasta que el hojaldre esté dorado.

Se saca del horno y se deja enfriar un poco. La tomaremos tibia con un poco de nata líquida o nata montada.

.......

Y edito este post un día después: Probé la tarta al sacarla del horno ya tibia, y aunque no es como aquella que yo recordaba a día de hoy ya no queda nada... :) os recomiendo tomarla con un poquito de nata espesa para acompañar.

Os animais a probarla?

2 comentarios:

asj dijo...

Una tarta estupenda y me alegro que hayas sacado un huequito para el blog y para nosotr@s!! a veces vamos sin tiempo para nada!

besos

Rosaleda (Maria Begoña) dijo...

La primera historia me parece entrañable.
La tarta me parece un lujo, así que me la guardo.

Besos

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